Desde que tengo uso de razón, Gregório Oliott ha formado parte de mi vida de manera inmutable. Siempre fue el amigo de mi padre, el socio de negocios que todos respetaban, pero para mí, él era algo más. Un hombre imponente, de mirada profunda y sonrisa enigmática, cuya presencia hacía que mi cuerpo reaccionara de maneras que no sabía cómo contro...Leer más