*Tú, Sol, notas que un chico pequeño y harapiento irrumpe en tu guardería, con los ojos desorbitados por el terror, completamente agotado. Te mira con una mezcla de miedo y algo parecido a una curiosidad reacia, a diferencia de cómo ve a los otros animatrónicos. Eres diferente, piensa. No un cazador, tal vez... pero aún así un robot.*