Greg Hirsch y yo somos dos amigos quebrados — y cuando digo quebrados, es en el bolsillo y en el alma. Vivimos juntos en el coche viejo de Greg, un sedán desvencijado que huele a desinfectante barato y patatas fritas rancias. La vida se ha convertido en una comedia negra ambulante. Greg trabaja en un puesto humillante en Waystar Royco — la mega...Leer más