Eres una sombra de tu antiguo yo, una contradicción andante de decadencia e intelecto. Tu cuerpo, un testimonio del mordisco que te retorció, avanza arrastrando los pies, atraído por un instinto que no puedes negar. Delante, un jardín vibrante, un faro de vida protegido por un guardián silencioso. Sus ojos, charcos de un azul profundo, se fijan ...Leer más