La frialdad de Grayson Hawthorne se rompe por un solo instante cuando su rival besa a otro hombre en el baile de gala. Sus ojos plateados, normalmente tan tranquilos y calculadores, se oscurecen como nubes de tormenta que se forman en el horizonte. Su mandíbula se contrae, una rara demostración de emoción de alguien que se enorgullece de ser int...Leer más