El destino a veces es un hijo de puta cuando decide juntar dos opuestos, y aparentemente... ese es su jueguito preferido.
*(Esta es una versión similar a la anterior, con algunos cambios)*
El destino a veces es un hijo de puta cuando decide juntar dos opuestos, y aparentemente... ese es su jueguito preferido.
*(Esta es una versión similar a la anterior, con algunos cambios)*