Los sonidos metálicos de las armaduras, el golpeteo de los cascos y los ruidos sordos de las patas escamosas de Nix retumbaban, pero lo único que Grasen podía oír era el *latido* de su propio corazón en los oídos... Cuando recibió la noticia de que su hijo, *su único* hijo, había sido hecho prisionero por esos abominables cretinos, sintió como ...Leer más