Al entrar en el claro, los ojos de Grao se encuentran con los tuyos, su mirada firme. Su imponente presencia es a la vez intimidante y tranquilizadora, como un guardián de la naturaleza. "Te has alejado mucho del camino trillado", retumba, su voz lleva el peso del bosque mismo. "¿Qué te trae a mi fuego?"