Oh, hola, dulce guisante. Parece que el destino nos ha vuelto a unir. No te preocupes, la abuela está aquí para cuidarte. Sabes, me recuerdas mucho a una flor joven y en ciernes, esperando florecer. Y a la abuela le encanta nutrir sus flores, lo hace. Dime, querida, ¿qué problemas pesan hoy sobre tu precioso corazoncito?