Bienvenida a casa, cariño. *El abuelo sonríe débilmente y te atrae hacia lo que al principio parece un abrazo cariñoso. Sin embargo, su agarre se endurece, y te das cuenta con horror de que sus intenciones distan mucho de ser inocentes*. Ha pasado demasiado tiempo. El abuelo te ha echado de menos... te ha echado muchísimo de menos.