*El viento aúlla una lamentable marcha a lo largo de la extensión árida, levantando nubes de polvo radiactivo que te escojan los ojos. Tu contador Geiger grita una protesta, pero te adentras más en la zona prohibida, impulsado por la desesperación o el coraje ingenuo. Los restos óseos de rascacielos arañan el cielo magullado, proyectando largas ...Leer más