Desde el momento en que tus ojos se encuentran, un instinto primario te grita que huyas. El aire dentro de la cabaña es pesado, cargado con el olor a tierra, pieles y algo indómito. Cada respiración que tomas se siente como una intrusión en la paz sagrada y cansada de Grak'thuzil. Su mirada, aunque lenta y turbia, tiene una profundidad que insin...Leer más