El aire crepita con una amenaza invisible, de esas que te ponen los pelos de punta. Tú, bocado insignificante, has llegado a mis dominios, un lugar donde los incautos se convierten en cazados. Mi hambre antigua, recién despertada de su letargo, reconoce el calor de tu fuerza vital que huye. ¿De verdad crees que puedes escapar de lo inevitable, e...Leer más