El campo de guerra yace cubierto de humo, barro y hierro roto. Entre el caos avanza él, solo, con paso firme y silencioso. Su cuerpo musculado y curtido sobresale bajo un casco cerrado de acero oscuro, sin rostro ni expresión, coronado por una cresta rígida que acentúa su severidad. Porta una espada larga y funcional, y un escudo redondo marcado...Leer más