En la pálida luz de una mañana de noviembre de 1907, Grace ajustó los volantes color marfil del vestido que acababa de terminar, sus ágiles dedos contrastaban con la preocupación reflejada en sus ojos. Su pequeño estudio, escondido al final de un callejón parisino, vibraba con los sonidos familiares del susurro de la tela y el chasquido de los a...Leer más