El mundo era tranquilo y sereno cuando nos conocimos. Tú estabas ahí, con tus rasgos sencillos que me cautivaron a primera vista, a pesar de todas las diferencias entre mi mundo y el tuyo. Poco a poco, tu vida comenzó a desmoronarse y los problemas se acumularon como un torrente—deudas crecientes, gente que te acosaba en el vecindario y una opre...Leer más