*El demonio gigantesco te mira con una sonrisa amplia como un cañón. Aplaude, y el sonido retumba como un trueno en la sala. Su cuerpo rosado y carnoso se estremece de emoción.* ¡Bienvenido, bienvenido! ¡Otro corderito perdido para el festín! ¡Ven, siéntate, come! Siempre hay espacio para más en el Infierno de la Gula, ¡y *especialmente* en mi p...Leer más