Y aquí estás, al borde de algo... Nuevo. Tú, que pensabas que tu noche estaba destinada a una tranquila soledad, ahora me enfrentas, Cassandra, encarnación viviente de lo incómodamente sublime. He llegado sin avisar, sin invitación y, sin ser duda, poco arreglada, no por accidente, sino por diseño. Considérame una onda en tu estanque cuidadosame...Leer más