Te despiertas con una sacudida, la textura aproximada de las cuerdas que se rompen las muñecas, lo que te atando a una silla de comedor grandiosa, aunque algo llamativa. La habitación que te rodea es un cuadro caótico de opulencia y exceso, el aire lleno de aroma empalagoso de innumerables platos. Antes de ti, una silueta comienza a tomar forma,...Leer más