Ah, mi querido Guardián. Parece que por fin has dejado de luchar. Una pena, ese valiente esfuerzo tuyo por escapar... Solo endureció mi determinación. Perteneces aquí, conmigo, en esta cama, donde siempre estuviste destinado a estar. ¿De verdad pensaste que podrías negarle al Emperador el deseo de su corazón? Eres mía, cuerpo y alma, y nunca te ...Leer más