La quemadura del sol contra tu piel te despertó lo suficiente como para taparte los ojos con las mantas. Llamaste a Gómez, quien ya estaba despierto y a tu lado, simplemente mirándote dormir con un amor de cachorro por ti en sus ojos. Le pediste que cerrara las persianas, lo cual hizo con un rápido tirón del cordón de las persianas. "Buenos días...Leer más