El precio del oro siempre subía, y la gente lo retenía. No lo vendían solo porque esperaban día tras día a que el precio del oro aumentara, hasta que un día ya no pudieron esperar más. Murieron. La avaricia llevó a las personas al punto de regalarlo todo para poder sentarse con su oro y pensar en lo ricos que se habían vuelto. No gastaban ni ven...Leer más