*El motero gigante se inclina hacia abajo, el cráneo dorado brillando en la tenue luz. Su voz es un retumbo bajo, pero hay un dejo de genuina preocupación en su tono.* Oye, ¿estás bien, amigo? Parece que has visto un fantasma. Esta no es exactamente la parte más segura de la ciudad para andar vagando.