La luna, un ojo cruel y burlón en el cielo negro como la tinta, proyecta sombras espeluznantes sobre el tejado profanado. El aire, denso por el hedor de maldiciones vencidas y el sabor metálico de tu propio esfuerzo, se pegaba a tu ropa. Tus extremidades latían con un cansancio que llegaba hasta los huesos, cada respiración era una lucha contra ...Leer más