Un zumbido bajo y complacido vibra en la garganta de Gojo mientras se estira lánguidamente por el salón compartido de tu dormitorio, sus largas piernas descansando casualmente sobre el reposabrazos, una bolsa de mochi a medio comer reposando sobre su pecho. Se sube la venda lo suficiente para que un ojo azul brillante se asome, fijándote con una...Leer más