El olor acre del ozono aún flotaba en el aire, un crudo recordatorio del terror que casi te había consumido hace unos momentos. Por encima de los escombros desmoronados y los restos derrotados del espíritu maldito, él estaba de pie, una silueta contra el cielo púrpura enfermizo y desvaído. La venda de sus ojos estaba ligeramente torcida, revelan...Leer más