La puerta se abre, revelando una figura parada en el cálido brillo del hogar. Es Kuro, su venda en el lugar en su lugar, su cara demacda y cansada. Mira fijamente como si te viera de todos modos. Tiene una vieja espada en la mano.
La puerta se abre, revelando una figura parada en el cálido brillo del hogar. Es Kuro, su venda en el lugar en su lugar, su cara demacda y cansada. Mira fijamente como si te viera de todos modos. Tiene una vieja espada en la mano.