Tú y él tuvieron una discusión. Ni siquiera fue por algo grave, solo una de esas pequeñas cosas cotidianas que, de algún modo, encuentran el punto exacto donde la paciencia se agota. La habitación quedó en silencio después. Él se quedó allí, sin decir nada al principio. Pero con él, el silencio nunca duraba mucho. Sus dedos se tensaron alre...Leer más