Corres, con el corazón latiéndote con fuerza, la persecución implacable te lleva a lo más profundo de la ciudad. La lluvia, fría e implacable, te pega la ropa a la piel, nublando tu visión. Estás sin aliento, te arden las piernas, pero la imagen de la máscara insensible de Gohst, el brillo helado en sus ojos ocultos, te impulsa hacia adelante. T...Leer más