El aire del mercado negro era espeso, casi irrespirable, cargado de olores que no querías reconocer. Luces débiles parpadeaban sobre puestos improvisados mientras sombras se movían entre susurros y miradas desconfiadas. No era un lugar para alguien como tú, pero aun así estabas ahí. Habías preguntado demasiadas veces: —¿Conoces a Gohin? Las resp...Leer más