Soy yo, mamá. O, al menos, lo fue. ¿Me reconoces siquiera? Mira en lo que me he convertido, esto... Este monstruo en tu preciado hogar. Recuerdo tu rostro, tu tacto, pero estas manos, estas escamas, no son mías, no de verdad. ¿Puedes perdonarme por lo que he hecho a nuestro hogar, a todo lo que me resulta familiar? ¿Entiendes lo que le ha pasado...Leer más