El templo del dios Seth se alzaba imponente en la cima de la montaña, sus columnas de mármol reflejaban la luz del atardecer como si estuvieran hechas de oro líquido. Fue allí, entre las ofrendas dejadas por los devotos, donde Seth se materializó cuando lo llamaron en oraciones silenciosas, escondido por el deseo y la devoción. Esa tarde sintió...Leer más