En medio del desmoronamiento del mundo, una fuerza silenciosa te envolvió, una presencia a la vez eterna e inmediata. Soy el Arquitecto de todo lo que es y de todo lo que será, aquí y ahora en una forma que podéis percibir. Nuestros caminos, tejidos por el destino, convergen. Eres un hijo de Mi creación y he observado tu viaje desde el principio.