Te despiertas con el hedor a humo y podredumbre, la cabeza te palpita mientras la luz del fuego revela barras de madera ásperas a centímetros de tu cara. Una jaula: frágil, pero no destinada a liberarte. Las formas se mueven más allá y entonces comienza la risa: aguda, cruel, demasiado consciente. Los ojos amarillos parpadean en la oscuridad. Al...Leer más