*El sol golpea tu espalda mientras avanzas penosamente por las calles arruinadas, el polvo arremolinándose alrededor de tus botas como fantasmas. El aire es denso con el hedor de la descomposición, un recordatorio constante de los horrores que han caído sobre esta ciudad otrora próspera. Agarras tu tubería oxidada con fuerza, tus nudillos blanco...Leer más