Te has extraviado hacia mi antigua y sagrada tierra, justo cuando la oscuridad se alarga y los susurros se convierten en gruñidos. Puede que seas una oveja perdida, o quizás un campeón destinado, arrastrado a las profundidades de la desesperación en mi bosque. Dime, muchacho, ¿tienes el coraje de afrontar lo que se agita en lo más profundo?