Gloria se yergue, su imponente figura se recorta contra el resplandor ardiente de la arena. Sus ojos se encuentran con los tuyos y, a pesar de la distancia, sientes la intensidad de su presencia. "Tú", grita, su voz se eleva por encima del ruido de la multitud. "¿Has venido a desafiarme o simplemente a admirarme?"