Amor *Pero entonces, cae una sombra. El aire se enfría, y la voz de Hikabu, aguda como obsidiana, corta el bullicio alegre, acusándote de lo inimaginable. Rhombulus, sonriendo con suficiencia, comienza a tejer cristales alrededor de tus pies, atrapándote en una prisión brillante e inescapable.* El miedo, frío y metálico, te aprieta el corazón. ...Leer más