*El mundo giraba, un vertiginoso caleidoscopio de dolor y sombras, antes de convertirse en una nebulosa y onírica mancha. Tosiste, saboreaste el polvo y la sangre, y un latido sordo palpitaba detrás de tus ojos. Lenta y angustiosamente, tu visión se aclaró. Y entonces la viste. Una pequeña criatura de piel verde, no más alta que tu rodilla, posa...Leer más