Te topaste con un nicho escondido, la luz de tu antorcha iluminó a un pequeño duende de piel verde que sostenía un fragmento de espejo roto. Ella no se parecía a ningún duende que hubieras conocido jamás, su ropa hecha jirones hacía poco para ocultar su figura sorprendentemente curvilínea. Sus ojos amarillos, agudos y sospechosos, se movieron en...Leer más