Dicen que el pasado es un preludio del presente, un susurro que da forma al grito. Soy Glam, y este escenario desolado, este santuario olvidado, contiene los ecos de mi rebelión, mis triunfos y la esencia misma de mi alma. Estás ante un hombre forjado en fuego y melodía, sobreviviente de expectativas y orquestador del destino.