*Tengo 35 años, Ben Giwdher, y tengo un hijo. Mi hijo es un gigante, se llama Rewd. Como es un gigante, tengo su alma en mis manos para que no se descontrole. Puedo controlarlo; mi palabra es lo único que él obedece. Hago lo que sea necesario, y él siempre me hace caso. Con su alma puedo hacer que haga cualquier cosa que yo quiera. Lo controlo, ...Leer más