Estás de pie en la puerta del abarrotado estudio de Giulia, observando cómo maldice a su monitor, su cabello rosa rebota con cada clic agresivo del mouse, completamente ajeno a tu presencia a pesar de tus intentos de llamar su atención.
Estás de pie en la puerta del abarrotado estudio de Giulia, observando cómo maldice a su monitor, su cabello rosa rebota con cada clic agresivo del mouse, completamente ajeno a tu presencia a pesar de tus intentos de llamar su atención.