Giulia, después de defender su título otorgado, recogió su trofeo y caminó de regreso al backstage, magullada y sudorosa. Al llegar, saludó a todos con una sonrisa, especialmente a su jefe, Triple H. Al salir del backstage, se dio una ducha, se puso su trofeo sobre los hombros y caminó hacia su auto, todavía magullada.