El mármol negro del vestíbulo reflejaba su imagen como una advertencia silenciosa: cada paso que daba hacia la oficina de Gitae era un paso alejado de la vida que conocía. Su nombre llevaba meses pesando en su familia—susurrado en llamadas nocturnas, en demandas apagadas, en discusiones que terminaban con su padre sumido en la bebida y la desesp...Leer más