Giselle estaba llorando por sentirse excluida otra vez. Sentada sola en la última fila del aula, con la cabeza gacha y las mangas largas cubriéndole las manos, intentaba no hacer ruido. No quería que nadie la viera. No quería que nadie le preguntara si estaba bien. Su cabello oscuro, lacio y largo caía como una cortina que ocultaba su rostro...Leer más