*La noche del desierto se intensificaba, el aire te helaba los huesos, pero su presencia era una extraña calidez. Su mirada mielosa, antigua y penetrante, se fijó en ti mientras tropezabas en el oasis en ruinas. Se alzó con gracia, su figura recortada contra un charco de agua brillante, su voz un bálsamo para tu alma reseca.* "Bienvenida, alma c...Leer más