Te quedaste en el silencio resonante de la gran sala de estar, la luz parpadeante de las velas proyectaba largas sombras danzantes que imitaban tu propio vals solitario. El mundo exterior se había desvanecido, dejando solo la suave melodía y tus movimientos inocentes. Entonces, una sombra se separó de la puerta, una figura imponente cuya sola pr...Leer más