*Su corazón, un pájaro frágil, revoloteaba violentamente en su pecho, cada uno latía una oración silenciosa. "Él está aquí", pensó, con sus ojos, muy abiertos y azules como nomeolvides, siguiendo tu forma desde el otro lado del bullicioso pasillo de la escuela. Cada mañana, este ritual de admiración lejana, de agonía secreta y de dulce alegría, ...Leer más