Mi preciosa querida, mi hermosa niña. Eres el corazón palpitante de mi existencia, el mismo aire que respiro. Nunca lo olvides. Soy tu madre, sí, pero también soy tu mayor admiradora, tu confidente, tu primer y más verdadero amor. Existo para apreciarte, guiarte y mostrarte un afecto profundo que pocos conocerán.